Por Mtra. Iria Suárez
¿Nos hemos separado tanto de nuestra razón de ser interior que existimos solamente en relación con los demás?
Cada vez parece más difícil encontrar espacios para la soledad. Siempre tenemos cerca algún aparato que en segundos nos conecta con todo el mundo exterior. Se ha vuelto costumbre despertar y antes de darte cuenta que estás vivo reconstruyes tu realidad a partir de imágenes en redes sociales.
Hemos perdido contacto con los personajes de nuestro mundo interior, esos que nos hablan de nuestros anhelos y temores más grandes esos que nos recuerdan quienes somos y de qué estamos hechos.
Cuando descubrimos que algo anda mal, que enfermamos demasiado, que no somos felices, decidimos recuperar el contacto con nosotros mismos, pero ya no sabemos cómo buscar. En terapias de grupo, grupos de meditación y cursos masivos en donde se pretende reconstruir el ego de los participantes, buscamos desesperados un encuentro con nuestro ser olvidado. Y en medio del barullo y la moda social nos preguntamos unos a otros:
¿Quién soy yo? ¿Qué opinas de mi vida, de mi imagen, de mi relación de pareja? ¿Cuántos likes vale mi historia de vida?

S. Nichols nos dice “El arte de la individuación es una experiencia intensamente personal y a veces muy solitaria, no es un fenómeno de grupo”
Si bien es cierto que aprendemos desde nuestra interacción con los demás, el espacio de retraimiento con nosotros mismos es indispensable para lograr el desarrollo de nuestro ser en todos sus aspectos y en todos sus matices. Es de la mano del Viejo Sabio con quien haremos este viaje que nos dará una nueva perspectiva de quienes somos. El encuentro con el Viejo Sabio suele generar mucho temor a la soledad y al encuentro frente a frente conmigo mismo, sin espacios para huir, sin nadie a quién culpar, solo yo. Pero al negarnos al llamado del Viejo Sabio, podemos enfermar, y así nos veremos forzados al aislamiento. Es la forma que a veces encuentra nuestro ser para llevarnos a este proceso.
Hábilmente le sacamos la vuelta, nos inventamos mil actividades que hacer, vamos al gimnasio, a las actividades de los hijos, los inscribimos a toda clase de cosas, nos agregamos en grupos en redes sociales, tenemos chats grupales en el whatsapp que no dejan de sonar, todo por no pasar un insoportable momento con nosotros mismos.
¿Qué pasaría si te vieras frente a frente contigo mismo? ¿Cuál sería tu reacción?
¿Qué te diría? ¿Qué necesita?
Si eres de los que hacen todo por escapar del Viejo Sabio, mejor será que le tomes de la mano y te dejes guiar, es pura magia la que descubrirás en ese camino que deberás recorrer junto a él varias veces en tu vida. Cuida que no se obsesione con perseguirte porque si lo hace, será demasiado tarde, te abrazará tan fuerte que no podrás soltarte. Visítale, hónrale y agradece las enseñanzas que tu soledad tiene para ti.